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El 14 de agosto, Nick y yo nos trasladamos a Evanston, Illinois, ciudad donde se encuentra la sede de Rotary International y que será nuestro nuevo hogar durante los próximos dos años. Debo confesar que estaba increíblemente emocionada por sentarme por fin en mi despacho de presidenta electa. Trabajar desde un lugar que respeto hace años. También fue agradable hacerlo desde otro lugar que no fuese la mesa de mi comedor. En la primera semana, recibí un mensaje privado de un rotario a primera hora de la mañana. En él me decía: «No sé si me recuerdas. Hablaste en nuestro club y nos conocimos en Hamburgo». A continuación, me dijo que tenía que pedirme un favor difícil. Su club tenía una relación con una becaria, una activista por la paz en Kabul (Afganistán), una joven que ahora estaba en peligro. ¿Podría hacer algo para ayudarla a embarcar en un avión de evacuación? Me dijo que los teléfonos celulares estaban siendo confiscados y que ella utilizaba el suyo mediante una red privada para así ocultar desde dónde telefoneaba. Todos tenemos presentes las escenas en las que miles de personas desesperadas intentaban huir del aeropuerto de Kabul. Desde la comodidad de mi nueva oficina, y sentada detrás de mi gran escritorio, me sentí de repente muy pequeña. ¿Quién era yo y qué podía hacer? Unos años antes, una de las directoras de Rotary International, Pat Merryweather, me presentó a un becario de Rotary pro Paz que ocupaba el tipo de cargo desde el que quizá podría ejercer influencia en este tipo de situaciones. Era mi posibilidad remota. Me puse en contacto con él, y esa magia rotaria que todos conocemos tan bien se hizo presente. El becario de Rotary pro Paz es el héroe de esta historia. No conozco todos los detalles de lo que pasó, pero en menos de 24 horas, la joven estaba en la lista de evacuación. Dos días después, supimos que estaba de camino a Europa donde continuaría la tramitación de su situación. Imaginen lo que ella debió pensar mientras el avión despegaba. 

Esto, amigos míos, es el poder de Rotary. Cuando se establecen las conexiones adecuadas, el mundo se alinea y nuestras historias se fusionan. Nuestras diferencias desaparecen y el único límite para nuestro impacto es el que marca nuestra imaginación. Me gustaría llevarles al 9 de noviembre de 2014. Nick y yo nos encontrábamos en la azotea de un hotel de Berlín, contemplando a más de un millón de personas. Se encontraban allí para celebrar el 25º aniversario de la caída del Muro de Berlín, evento que significó el fin de la Guerra Fría. Ese mismo día, en un acto organizado por el expresidente Holger [Knaack], conocí a una mujer llamada Tatjana Jury. Veinticinco años antes ella era una joven reportera de radio en el Berlín Oriental. Ella nos dijo: «No teníamos ni idea de lo que estaba pasando. El jefe de la redacción de noticias estaba sufriendo un ataque de nervios, y yo no sabía qué hacer». Así que tomó su grabadora y salió a la calle, ya que, según sus palabras, «cuando quieres registrar la historia, tienes que registrar la historia». Ella vio a miles de personas yendo y viniendo entre la zona Este y la zona Oeste. Vio a gente derribando el muro. Y cuando volvió a la redacción, publicó su historia. Mientras escuchaba a Tatjana, el poder de la conexión volvió a tejer su magia. Ese mismo día yo también era una reportera novata. Yo estaba sola en una sala de prensa de Windsor (Canadá). De pronto sonó la alarma, lo que significaba que algo importante estaba sucediendo en algún lugar del mundo. Corrí hacia la vieja máquina del servicio cablegráfico de noticias y leí que el Muro de Berlín estaba cayendo. La Guerra Fría estaba acabando. Al igual que Tatjana, no sabía qué hacer. Pero sabía que esta era una noticia histórica. Y puesto que «cuando quieres registrar la historia, tienes que registrar la historia». Entré en el estudio y compartí esta increíble noticia. Imagínense, las dos, a más de 6400 kilómetros de distancia pero compartiendo una experiencia que cambiaría el mundo. Así que, 25 años después, cuando Tatjana y yo nos encontramos, lloramos juntas. No sé si el cable que leí era el que ella había escrito, pero opto por creer que lo era. Solo cuando vivimos una experiencia compartida como esta podemos crear la paz mundial a través de la comprensión. Y ese mundo solo puede manifestarse cuando nos comprometemos con la equidad, los derechos humanos y el reparto justo de los recursos de la comunidad. O quizá, del modo que a todos nos resulta más familiar: cuando somos equitativos para todos los interesados. Mientras nos esforzamos por integrar la diversidad, la equidad y la inclusión en Rotary, debemos recordar que la eliminación de las barreras es la clave de la inclusión. Y la inclusión es clave para el desarrollo de la membresía. 

Aunque esto pudiera parecer un nuevo llamado a la acción, no se trata de una idea reciente. Quiero que escuchen la grabación de nuestro fundador, Paul Harris, en 1933 durante nuestra 24ª convención anual: Rotary está abierto a representantes de todos los estratos sociales, de todos los países y de todas las religiones... En esto reside el genio y la gloria de Rotary. ... Aunque los rotarios difieren en muchos aspectos, están perfectamente de acuerdo en dos. Estamos todos en perfecto acuerdo. Hace unos años, me entrevistaron en un programa de televisión estadounidense. Justo antes de comenzar la grabación, el presentador reveló algo sorprendente: llevaba afiliado más de 30 años, pero solo recientemente «había entendido cabalmente el significado de Rotary». Se había involucrado en un proyecto de entrega de abrigos a los niños de su comunidad. Y por primera vez, todo encajó. Vio de primera mano el poder del servicio y se comprometió de verdad. Incluso llegó a ser presidente de su club. Imagínense: asistió a más de 1500 reuniones del club antes de que finalmente «entendiera Rotary». ¿Qué lección nos ofrece esto? Debemos involucrar a nuestros socios. Windsor, mi ciudad es el epicentro de la industria automovilística de Canadá. Conozco los talleres y crecí en este mercado tan competitivo. Si algo no funcionaba, lo retocábamos. Las factorías deben cerrar durante un par de meses mientras se preparan para fabricar nuevas piezas o un modelo mejorado. Las últimas décadas han sido difíciles, ya que las plantas han cerrado debido a las fuerzas competitivas del mercado. Se han perdido decenas de miles de puestos de trabajo que nunca serán reemplazados. ¿Qué se debe hacer ante este tipo de situaciones? Adaptarse. Ha llevado tiempo, pero nuestra comunidad es ahora un líder mundial en el sector de la agroindustria y la tecnología médica y aeroespacial. Debemos adaptarnos y reequiparnos. Encontrar la «pieza» adecuada para involucrar a cada socio debería ser nuestro objetivo principal. Todo se reduce a asegurar la comodidad y el cuidado de nuestros socios. Hace unos años, mi amiga Bronwyn Stephens me llevó a una escuela en Melbourne. Allí conocí a un joven interactiano llamado Peter. Él me dijo: «Si quieres hijos responsables, tienes que asignarles responsabilidades». Peter había descubierto algo importante. No tenemos problemas para atraer socios a Rotary. Nos cuesta conservarlos. Somos una puerta giratoria, en todo el mundo. Tenemos que preguntar a nuestros socios qué es lo que desean obtener de su experiencia, y luego tenemos que asignarles responsabilidades significativas. 

Nuestra oferta de servicio práctico, crecimiento personal, desarrollo del liderazgo y amistades para toda la vida genera propósito y pasión. Esas son nuestras responsabilidades. Si no servimos a nuestros socios, no servimos a nuestras comunidades. Y si no proporcionamos comodidad y cuidado a nuestros socios, es posible que estos nunca «entiendan» realmente el poder de Rotary. Y por favor, entiendan que cuando uso el término socios, me refiero tanto a Rotary como a Rotaract. Todos somos socios de Rotary. Se nos ha confiado el liderazgo de nuestra gran organización. «Ahora nos corresponde ser valientes y decididos en nuestras acciones, y dejar que otros nos ayuden a liderar». Hoy me complace anunciar que he nombrado a un rotaractiano para que, a partir del 1 de julio de este año, asuma la responsabilidad de convertirse en coordinador de la imagen pública de Rotary. Asimismo, he incluido oficialmente a rotaractianos en varios comités y, durante nuestro mandato, nombraré a un grupo selecto de rotaractianos como mis representantes. El Presidente Shekhar [Mehta] lanzó el año pasado nuestra iniciativa «Empoderamiento de las niñas», la cual ha tenido una gran repercusión en todo el mundo. Continuaremos con este ambicioso esfuerzo, pues reconocemos que las niñas empoderadas se convierten en mujeres empoderadas. Nos falta menos de un año y medio para alcanzar el objetivo fijado por la Directiva de llegar a un 30 % de mujeres en Rotary. Hemos avanzado mucho, y ya son más de 110 los países que han alcanzado este objetivo. Dicho esto, nos queda un largo camino por recorrer, ya que el 30 % es una etapa intermedia en el camino hacia el 50 %. Como saben, los socios de Rotaract ya han alcanzado este objetivo. Hablando de aceptar lo diferente y único, los nuevos clubes -y especialmente los nuevos modelos de club- son vitales para el crecimiento de Rotary. Necesito su ayuda en este sentido, y les pido a cada uno de ustedes que contribuyan al establecimiento de al menos dos nuevos clubes innovadores o dedicados a una causa concreta durante sus mandatos como gobernadores. Luego, y quizá más importante, es inculcar en ellos, y también en los clubes existentes, nuestra filosofía de comodidad y cuidado. Asegurémonos de involucrar a nuestros socios para que amen sus clubes y su experiencia rotaria. A la vez que trabajamos para innovar Rotary desde dentro, también pondremos un énfasis especial en elevar el perfil de Rotary en el mundo, realizando una gira de impacto global que celebre nuestros logros. Nos conectaremos activamente con líderes de pensamiento y líderes mundiales para entablar diálogos sobre cómo podríamos trabajar juntos para abordar los problemas más apremiantes del mundo. Rotary abre estas puertas y necesitamos aprovechar nuestras conexiones para profundizar estas relaciones y forjar nuevas alianzas. Y lo mejor es que esto puede ser así en todos los niveles de liderazgo. 

 Todos sentimos el impacto que el servicio y los valores de Rotary tienen en nosotros. Ahora tenemos la oportunidad de compartir ese sentimiento con los demás. Recuerdo haber asistido a una reunión de Rotary en Corea. Aunque no entendía el idioma, hubo un momento maravilloso en el que todos empezaron a recitar al unísono. Estaba claro, por el ritmo acompasado, que se trataba de La Prueba Cuádruple. En ese momento me sentí reconfortada con el tipo de bienestar que proviene de la familiaridad. Nuestros valores fundamentales, nuestras tradiciones, nuestra herencia, estas son cosas en las que creemos y que sirven de base a nuestras acciones, al mismo tiempo que imaginamos cómo podríamos lograr mucho más. Hace cincuenta años, se grabó un himno que incluía esta hermosa estrofa: Puedes decir que soy un soñador Pero no soy el único Yo entiendo esta letra como un llamado a la acción. Todos tenemos sueños, pero ponerlos en práctica es una decisión consciente. Cuando una organización como la nuestra sueña con grandes cosas como erradicar la polio y alcanzar la paz, hacerlas realidad se convierte en nuestra responsabilidad. Imaginen un mundo que merezca lo mejor de nosotros, en el que nos levantemos cada día sabiendo que podemos marcar la diferencia. No se imagina el ayer. Hay que imaginar el mañana. Imaginen un mundo sin polio. Imaginen un mundo en el que todos disponen de agua potable. Imaginen un mundo libre de enfermedades. Un mundo en el que todos los niños aprenden a leer. Imaginen bondad, esperanza, amor y paz. Y eso, queridos amigos, es por lo que nuestro lema es Imagine Rotary.

Imagina Rotary.

Imaginons le Rotary.

Immagina il Rotary.

Imajin Rotari イマジン ロータリー

Sangsanghara Rotary 상상하라 로타리

Imagine O Rotary.

Hsiang-hsiang Fu-Lun 想像扶輪

Espero que tenga sentido en todos nuestros idiomas. Hay una gran estrofa en una canción del musical de Broadway «Rent»: 

 

Quinientos veinticinco mil Seiscientos minutos ¿Cómo se mide un año en la vida? Es posible que algunos de ustedes estén familiarizados con este musical, mientras que otros tal vez conozcan mejor la «La Bohème», ópera de Puccini en la que se inspiró. Mi amiga, la gobernadora en ejercicio Michelle Bohreer desafió recientemente a cada uno de nosotros a pensar sobre el hecho de que cada uno de nosotros dispone del mismo número de minutos. Cómo elegimos vivirlos es lo importante. El 1 de julio el reloj empieza a correr. ¿Cómo utilizarán ustedes esos minutos?